Un lunes cualquiera

Hoy has llegado y te has recostado a mi lado. Estaba leyendo algún libro interesante pero mientras te mudabas de ropa, a lo lejos te veía, escudriñaba cada parte de tu cuerpo, algo decías de tu día de trabajo, lo bien que había ido pero lo cansado que estabas. A lo lejos te escuchaba pues embobada sobre las páginas del libro te admiraba. Me gusta lo que veo, te quiero, y no me canso de mirarte, de observarte siempre cómo si fuera la primera vez que te desnudas frente a mí, no lo puedo evitar, te veo y te deseo como cada noche que a mi lado duermes. Te has puesto sólo el pantalón del pijama pues el aire es fresco con esta tormenta prefieres dormir así, así que me quedo viendo como lentamente cubres tu cuerpo desnudo para venir a la cama.

 


Tengo puesta una camiseta de seda con su short color melón, te esperaba leyendo pues me gusta estar despierta para disfrutar de mi beso de las buenas noches cuando estás en la ciudad y es posible, me entretengo para verte llegar.

 

Así que mientras sigues dándome detalles de tu día, te acercas a la cama y me preguntas: -Me estás escuchando?, porque tienes una sonrisa traviesa que creo que no oíste ni media palabra de lo que dije..

 

A lo que yo contesté: -Claro que te estaba oyendo, pues dices que has tenido un largo día y vienes muerto!.

 

Me has atrapado así que sonríes y te dejas caer en la cama,  mi lado derecho como cada noche, acomodas las almohadas mientras pones tu cabeza en mi regazo, pues yo aún sentada te abrazo, mientras me dices: -Claro que no has escuchado nada.. que no crees que te vi? cómo me mirabas desde hace un rato, pero te advierto, que hoy vengo muy cansado por más que quieras poco juego te daré. Mientras acomodabas tu mejilla sobre mi vientre recargándote en mi pecho.

 

Crucé mi brazo para acariciarte el cabello, mientras te decía: -Ya ya ok, me atrapaste, lo siento si divagué un momento admirándote desde lejos- y me reí, -jajajaja no lo puedo evitar, para mí es imposible quitar mis ojos de encima, pues sabes bien que todo tú me provocas.

 

Así que cerré el libro y lo coloqué en el taburete,  continúe acariciando delicadamente tu cabello, tu oreja, tu mejilla, mientras te decía.. –Que sí te escuché que decías que hoy tuviste un día largo y complicado pues de junta de negocios no has salido hoy, que morías por llegar a casa, pero es lo más tarde que has llegado y mira ya es casi medianoche. Y también escuché ya que hoy no traes pila para mí… pues si tu dices.. ya veremos jajaja.

 

Levantaste tu mirada buscando la mía, para decirme: -Bueno podría hacer una pequeña excepción, pero hoy estoy a tu disposición, si quieres algo vas a tener que tomarlo porque yo estoy cansado jajaja y eso sí, será rápido antes de que me quede roncando eehh que ya estás avisada jajaja- mientras te reías con esa sonrisa traviesa de niño malcriado que quiere pero no quiere.

 

Para entonces empecé a fingir que sueño tenía, y ante tal situación te levantaste para según tú darme mi beso de las buenas noches, te acercaste y me besaste en la mejilla, pero no pude evitarlo.. atrapé tus labios, pues hechizados me tenían desde hace un rato, me besaste dulcemente, mientras mis manos viajaron a tu pecho para acariciarte despacio, mis uñas pasaban por tu espalda, y sin pensarlo te deshiciste de mi camisa de seda, mientras seguías besando mi cuello.

 

Mis manos se dirigieron a tu sexo, que al contrario de tu deseo, atento estaba por ser mimado, excitado lo encontré deseando ser acariciado. En un santiamén habíamos quedados desnudos, nuestras manos rápido se movían. Con ese deseo que nos quemaba por dentro.

 

Besabas mis pechos con vehemencia mientras yo te torturaba con mi tacto, mientras te susurraba: -Tengo en ti todo el día pensando, hazme tuya que llevo toda la noche esperando.

 

Me recostaste de lado y te colocaste de lado también frente a mí, sin dejar de besarme, tus manos recorrían con ansiedad mi cuerpo, mis brazos, mis pechos, tumbados de costado nos abrazamos con brazos y piernas, para penetrarme lo suficiente hasta que nuestros sexos rozaron. Primero despacio luego rápido querías poseer mi cuerpo como cada noche, sin dejar un solo centímetro de mi piel sin tocarle.


Había logrado excitarte lo suficiente y aún cansado disfrutabas de mi cuerpo, y yo de tu aliento, de tus brazos, de tus besos.

 

Te retiraste para girarme y colocarte detrás de mí, pude intuirlo te encanta tomarme de esta forma ya que te permite acariciar mi nuca, besarla, acariciar mi cuerpo, mis senos, hasta detrás de las orejas que sabes que me fascina.


Es la forma más dulce en la que me tomas, pues tus acaricias aunque cansado llegas no te detienes hasta saciarte con mi cuerpo, pero también eres listo, y sabes que de esta forma puedes con tu mano acariciar mi centro, y hacerme explotar lo más rápido posibles, pues aún penetrándome con cortas y rápidas acometidas, tu mano se escapa de mis pechos hacia mi sexo.

 

Tus dedos comienzan a jugar y acariciar para en giros y movimientos rápidos el cielo me quieres hacer tocar. Has aprendido como acelerar mi pulso, mi cuerpo completo. Y cuando empieza mi respiración a agitarse, mis gemidos comienzan a indicarte que estoy a punto de llegar, volteo mi cuello para robarte un beso mientras te digo: -Ya no puedo más estoy a punto de llegar.

 

Mientras escucho que susurras: -Eso esperaba escuchar pues yo también estoy a punto cariño. Entre gemidos y besos, nuestros cuerpos colapsan al unísono, pues has sabido como pronto y presto llegar a donde queríamos.  

 

Te beso y te miro, para decirte: -Estoy de acuerdo que no querías, ya imagino que si sí hubieses querido jajaja me haces que te haga un strip-tease jajaja.

 

Pero pronto respondes: -Cariño, tú tienes la culpa de ponerme así, si cansado vengo, pero es difícil decirte que no, nosé como haces pero siempre me convences jajaja.

 

Me regalas un tierno beso en la frente diciendo: -Ahora sí a dormir!.

 

Sephora