EL ANIVERSARIO: RED CARPET

Era nuestro segundo año juntos el próximo sábado era nuestro aniversario, y había estado quebrándome la cabeza sobre qué regalarle para festejar 730 días juntos, eso era todo un record al menos para mí, era Lunes y aún no tenía ningún plan. Habíamos estado un poco distanciados el último mes, en verdad me estaba costando trabajo pensar sobre qué podría hacer para pasar un fin de semana increíble. Es cierto, como en todas las relaciones algunos días eran complicados pero la mayoría de las veces el simple hecho de estar juntos bastaba para sonreír, en algunas ocasiones podríamos pasar el día entero frente a la playa en silencio o escuchando música, no importaba, podíamos no decir nada, bastaba estar juntos, tomarnos de la mano mientras caminábamos, abrazarnos disfrutando un rato del mar, o mirarnos mientras nos comíamos a besos.



Disfrutábamos de ver algo de porno cuando llevábamos días sin tener acción, eso de vivir en lugares un poco distantes no lo hace tan sencillo, pero nos las ingeniábamos para mantener la llama viva. Aunque era muy difícil que termináramos de ver la película, casi siempre actúabamos nuestro propio guión.

Sí, de hecho mi primer opción era hacer un video porno juntos para festejar nuestro aniversario, no era suficientemente buena la idea. Tengo que admitir que soy adicta a las redes sociales, mi trabajo en esto de la mercadotecnia digital no me permite alejarme mucho tiempo del Twitter o del Facebook, es cierto él piensa que somos muy diferentes, pero yo siempre le he convencido que ser diferentes es lo que hace más divertido estar juntos porque siempre estamos pensando en hacer cosas nuevas que sorprendan al otro.

Esta mañana mientras repasaba algunas noticias en Twitter volví a ver un anuncio que había estado buscando hace una semana, del Desiré Resort un hotel sólo para adultos en la Riviera Maya que anunciaba una fiesta swinger para parejas, ¡lotería!. Esto es lo que estaba buscando, entré a ver la liga del evento “RED CARPET fiesta de disfraces sólo parejas swingers, código de vestir: negro formal”.



Dan siempre había insistido en visitar un bar swinger porque la curiosidad lo mataba, al igual que yo es vouyerista; después de todo el simple hecho de ver nos ponía calientes; pero nunca habíamos conseguido un lugar al cual pudiéramos asistir.

Wow!! Esto es lo que yo estaba buscando, así que escribí para saber ¿qué costo tendría? y si era por invitación o podríamos asistir, aunque no fuéramos huéspedes del hotel. Espere dos días, pero al fin llegó la respuesta.

Miércoles por la mañana, abro mi correo y veo que me confirman que he sido aceptada (o aceptados) para participar en la fiesta, ¡qué emoción! Y lo mejor de todo es que no era necesario hospedarse en el hotel, eso sí habría que pagar una especia de “pass day” para acceder, pero no importaba ya estaba dispuesta a lo que fuera desde el momento que me decidí a escribir ese correo. Así que me dispuse a realizar la transferencia sin problema, y ya me las ingeniaría para arrastrar a Dan hasta esa fiesta, sobretodo porque hacer que vistiera formal no iba a ser sencillo. Ese mismo día obtuve nuestro código para entrar, vaya que era una fiesta privada y muy selecta.

Ahora venía otra de las partes complicadas, ¿de qué íbamos a disfrazarnos?, y ¿cómo haría para que él aceptara disfrazarse?. Si le decía seguro aceptaría, pero yo quería llevarlo hasta ahí sin darle ningún anticipo de lo que venía.

Eureka! recordé aquél libro que había comprado hace unos meses (de alto contenido erótico tengo que confesar) pero para ser la versión erótica del Fantasma de la Ópera no estaba mal. DESENMASCARADO, si recuerdo cómo me las había ingeniado para mantener a Dan interesado en mi lectura, no es fácil olvidar aquella tarde en esa banca de piedra con vista hacia ese hermoso mar en Tulum, mientras reposaba su cabeza en mis piernas y unas chismosas amigas iguanas nos hacían compañía, y yo le leía en voz alta alguno de los capítulos eróticos de aquel libro que había comprado y que si o si, estaba dispuesta a leérselo completo. Eso era, compraría un par de antifaces, uno de la máscara del Fantasma de la Ópera, y otra linda máscara para mi. Ufff! Hacer que se ponga formal será un reto.



El jueves durante la cena le comenté que una amiga cumplía años y que el sábado se festejaría con una gran fiesta de disfraces (al parecer eso del aniversario a él ni siquiera le pasaba por la cabeza), así que aceptó acompañarme a la fiesta de Fanny, sin preguntar mucho, tonteamos sobre nuestro atuendo de disfraces. Le confesé que ya había decido por él, y que había pedido por Mercado Libre una máscara del Fantasma de la Ópera, así que sólo debía buscar un pantalón negro, una camisa blanca y un saco negro, en lugar de capa; improvisaríamos un poco, y él estuvo de acuerdo. Preguntó sobre mi disfraz y le dije que también vestiría de negro pero que yo había comprado un antifaz negro con plumas y acabados de encaje que iría muy bien.



Por fin era sábado, estaba emocionada por mis compras en línea, jajajaja tengo que confesar que Mercado Libre me saca de muchos apuros, había llegado también mi disfraz, había decididó usar un vestidito negro de crochet que más bien parecía vestido de playa jajajaja pero… había comprado un atuendo más sexy para llevar debajo.

Amé ese bralette negro que ví mientras buscaba y buscaba, era perfecto para usar debajo de mi vestido. Cierto, había que pensar sobre cómo ocultaría tanta piel a simple vista, ya me las arreglaría.



Cómo siempre él terminó de arreglarse en 5 minutos, y mientras se sentaba en el balcón a fumarse algo, y a esperar a que yo terminará, yo pensaba en la gran noche que pasaríamos. Conseguí una chalina color negro con destellos plateados, así que me enfundé en mi lencería, mi vestido ventilado y mi chalina encima, para que no me descubriera en mi fechoría. Afortunadamente hoy era una noche bastante fresca, así que no había mucho que cuestionar.

Salimos de prisa, yo con las máscaras de ambos en las manos, y él buscando sus llaves por toda la habitación, cómo siempre que se escabullían las malditas, siempre se ocultaban cuando más las necesitábamos jajajaja pero qué mas da, era algo a lo que ya me había acostumbrado, cuando no olvidaba las llaves, olvidaba su cartera y no perdía la cabeza porque siempre le he dicho que gracias a que la tiene pegada no la deja por ahí.

Se veía guapísimo con aquel traje, pocas veces le veo vestido así, y todavía me pregunto ¿cómo fue que aceptó tan rápido mi propuesta?, tengo que admitir que confía demasiado en mi al aceptar cada una de mis locuras en las que siempre me sigue la corriente.

Entramos al auto y le digo que se dirija hacia la Carretera Federal, ya que la fiesta no iba a ser en la casa de Fanny, ya que ella había decidido festejar sus 30 años por todo lo alto. Sin refutar tomó hacia la avenida principal y luego nos enfilamos hacia la carretera, aunque era de noche esa enorme luna llena alumbraba majestuosamente.

Ya habíamos pasado Puerto Morelos, y ahora si empezaba a preguntarme qué tan lejos iríamos, le dije que no desesperara, un poco más adelante debía doblar pasando Bahía Petempich y debíamos ir hasta al final. Mientras conducía, empezó a refunfuñar que habíamos ido muy lejos por una simple fiesta, y le dije que se tranquilizara que no se iba a arrepentir. Cuando vio el letrero del Desiré Riviera Maya Resort, sonrío de una forma picarona pero trato de ocultar su sonrisa libidinosa, y fingió demencia para continuar haciéndose el desentendido dejándose guiar.


Estacionamos el auto y le dije que debía usar su máscara, así que nos pusimos nuestras máscaras y llegamos hasta el Lobby, aquí dejó de preguntar. Cuando me acerqué al mostrador, entregué mi código impreso, y me señalaron la puerta de la derecha que estaba al fondo de aquel pasillo con luces rojizas que hacía aquél lugar muy acogedor.

Lo tomé de la mano me quité la chalina que traía encima y casi se va de espaldas cuando me ve con aquel vestido lleno de agujeritos que dejaba ver mi lencería sin ningún pudor, se acercó a mi, y antes de que dijera nada, le callé la boca con un enorme beso y después le susurré al oído: “Feliz Aniversario, no te preocupes. Ésta no es la fiesta Fanny y seguramente aquí nadie nos conoce”. Lo tomé de la mano y lo llevé adentro.

Sus ojos no sabían a dónde voltear por fin entendió dónde estaba. Se sentó en un sillón que encontró disponible y me jaló hacia sus piernas, sentándome sobre él, mientras le contaba al oído mi fechoría sobre cómo había conseguido llegar ahí. Nunca habíamos estado en un lugar así, había alrededor de unas 25 parejas distribuidas por todo el lugar desde nuestro sillón sólo podíamos ver a media luz (entre roja y morada): un enorme jacuzzi con dos parejas dentro disfrutándose a besos, del otro lado parecía una minidisco con un par de tubos al centro donde dos chicas bailaban para sus respectivas parejas, más al fondo había una alberca circular con algunos camastros donde algunas parejas se divertían entre sí. Había muchos sillones estratégicamente ubicados para disfrutar cada una de las escenas, y al fondo se veían más personas, la luz no dejaba ver claramente.

Lo mejor del mundo swinger es que puedes participar o no en el intercambio de parejas, es el libre albedrío. Sabía que Dan no era ese tipo de hombre que estuviera dispuesto a compartirme o a intercambiarme, pero su lujuria era lo suficientemente alta para disfrutar viendo a otros teniendo placer.

Y desde ahí sentados en aquel enorme sillón rojo que figuraba unos enormes labios, Dan pasaba su mano sobre toda mi espalda, hasta bajar a mis nalgas, y rozando mi entrepierna.



Nos besábamos mientras veíamos a las otras parejas hacerlo también, mis manos recorrían su cabello y bajaban mis dedos por su espalda, para cuando me di cuenta ya no traía puesto su saco y había desabotonado su camisa hasta la mitad de su pecho. Estaba yo sentada a horcajadas sobre él, con mis piernas abiertas a lado de cada una de sus piernas. Abrazándolo y besándolo, subiendo bajando restregándome sobre su pantalón, aquél lugar en verdad lo había puesto a mil, y algo estaba creciendo fabulosamente debajo de mí. Mis manos ya habían desabrochado su pantalón, jugueteando con su miembro por encima de sus boxers.

En verdad, nosé cómo pero cuando menos lo pensé él estaba en bóxer y sus pantalones estaban en el suelo, sólo con su camisa blanca puesta pero completamente abierta, restregaba mis pechos en su pecho, mis manos jugueteaban recorriendo su piel, caliente, sudorosa, y mi boca no dejaba de besar sus labios, recorrer su cara, y chupar los lóbulos de sus orejas, que aunque no quisiera le daba pequeñas mordiditas que lo hacían saltar, sabía que no era fan de las mordidas pero a mi me gustaba así que lo hacía despacio, primero una y luego la otra. Sus manos frotaban mi espalda, recorriendo hasta mis nalgas subiendo cada vez más mi vestido, pero en esa posición mi vestido ya estaba casi en mi cintura, así que tenía libertad para acariciar mis piernas y todo lo que quisiera.

De vez en cuando nos deteníamos para mirar a los otros, y en ese recorrer de nuestras miradas, descubrimos a unos metros de nosotros un sillón kamasutra con una pareja que parecía haber llegado muy temprano porque ya se encontraban desnudos en su baile de placer mutuo; sin querer nuestras miradas se encontraron, ellos voltearon a vernos haciéndonos una señal para que fuéramos a unirnos a la fiesta. Los dos negamos con la cabeza, y no pudimos evitar reír, nos habían cachado en la lujuriosa movida de estar viendo, pero no teníamos interés en participar.

Así que decidimos pararnos del sillón y continuar curioseando en el lugar, caminábamos tomados de la mano, él con su camisa blanca arremangada, desabrochada, sus sexys boxers negros y su máscara; nos adentramos hacia al fondo en lo que parecía un bar donde ya se encontraban las otras parejas. Se escuchaba de fondo (click >> Crazy de Aerosmith y dos chicas le bailaban a sus respectivas parejas contorsionándose eróticamente. Nos sentamos en una esquina desde donde podíamos ver todo, y claro donde había otro tubo disponible, con un poco de pena pero animada por la copa de vino que nos habían ofrecido al llegar, sentía como la sangre se me iba calentando poco a poco. Subí el escalón para recargarme en el tubo, desde donde te veía, estabas recargado con los brazos abiertos de par en par, y tus manos en el respaldo, mostrándome tu paquete inflamado de placer debajo de tu ropa interior. Al ritmo de la música comencé a pegarme al tubo mientras giraba agarrándome con una mano como toda una profesional, mientras tu reías, y me comías con la mirada de arriba abajo haciéndome erizar la piel. Esa música me invitaba a contonearme frente a ti, tu mirada y la mía se encontraban fijamente, y de vez en cuando se perdían en aquellos otros invitados que estaban besándose y toquetéandose al fondo.



Para cuando me di cuenta, estaba sacándome el vestido por encima de la cabeza al ritmo de  (click >> Feeling Good de Michael Bublé, wowww! Mi cuerpo estaba ardiendo y la ropa me estorbaba para bailar al estilo más sensual de cualquier Burlesque, alguna vez había visto eso del baile en tubo y hoy estaba recordando cada paso que cruzaba por mi mente. Así que ahí estaba yo en mi sexy Bralette negro bailando y rozando mis nalgas contra el tubo, mientras me acariciaba los pechos sobre la textura del fino encaje, subiendo poco a poco hasta quedar con mis brazos sobre la cabeza sosteniéndome del frio tubo que me hacía sentir un escalofrío al tocar mi sudoroso y caliente cuerpo; mientras tu acariciabas tu enorme paquete el cuál yo no dejaba de darle un vistazo. Cada vez a lo lejos parecía llenarse aquél lugar sin embargo, pareciera que en ese momento sólo tú y yo existíamos, nosé porque nos parecía tan excitante en aquel lugar lleno de desconocidos si al final tu y yo teníamos nuestra propia fiesta privada, pero lo estábamos disfrutando mucho.



Bajé de ahí, para bailar enfrente de a ti, necesitaba contacto y te tenía demasiado lejos, así que te tomé de la mano hice que te levantaras, y empecé a rozar nuestros al ritmo de la música, nuestros cuerpos se entrelazaban y nuestras bocas también, me acerqué a tu oído y sin poder evitarlo te dije… “es tu turno, ahora yo quiero ver desde aquí..” reí demasiado porque en verdad no sabía si lo lograría, pero no habías dejado en casa nuestro cigarro electrónico, así que ya para entonces estabas totalmente participativo y risueño, porque a ti definitivamente esos churros te ponen en onda, por no decir que te ponen “flojito y cooperando” jajajajaja. Así que me tumbaste sobre el sillón y dijiste que bailarías para mi sin ningún problema, pero que de ningún modo subirías al tubo.

Así que de pronto estabas parado de mi moviéndote al ritmo de la música de Fifty Shades of Grey (uufff!! ni en mis mejores sueños podría haber soñado un festejo de aniversario como éste), las notas de (click >>  Earned It de The Weekend, sonaban de fondo y tus caderas se movían eróticamente al ritmo de la suave música contorneándote en círculos. Verte bailar para mi, era como un hechizo, lo estaba disfrutando en serio, era simpático ver cómo hasta hacías tus sensuales muecas y cómo parabas la trrompita mandándo besos, mientras yo tenía una risa nerviosa cada que te acercabas a mi empujando tu paquete hacia mí. Esto se estaba poniendo muyyyy calienteeeee.

Tomaste mi mano, me levanté del sillón, me tomaste por detrás abrazándome, susurraste a mi oído, vámonos de aquí, hay que buscar un lugar más privado (yo sabía que significaba eso, pero el lugar estaba cada vez más concurrido). Mientras caminábamos a otra área del salón pasamos cerca del jacuzzi donde las parejas ya estaban en su propia danza erótica, mientras una pareja estaba dándose pasión al puro estilo del perrito en el agua, la otra pareja disfrutaba de un delicioso sexo oral, ella se encontraba sentada a la orilla del jacuzzi con las piernas abiertas mientras él lamía completamente su flor; mmmhh no había visto a la otra chica que estaba fuera del jacuzzi detrás de la chica que recibía el oral, ella masajeaba los senos de la otra chica con sus manos. Esto estaba poniéndose interesante.



No me había percatado pero, a cada ciertos metros había vasijas de cristal muy bien distribuidas llenas de condones (de todos colores y supongo sabores también los cuáles podías tomarlos para disfrutar de forma segura la fiesta).

Encontramos más allá la sala: de los artilugios, había potros del amor, columpios y otros enseres que en la vida había visto. En el potro había dos parejas interactuando al mismo tiempo, ¡¡en verdad nosotros no le habíamos en verdad sacado provecho a ese mueble!!. Mientras que una pareja hombre-mujer se encontraban en plena penetración recostados en el sillón, por un lado, la mujer aprovechaba para chupar el delicioso pene del hombre que se encontraba parado frente a ella, mientras que el hombre recostado lamía el clítoris de la mujer que se encontraba sentada en su cara, ¡¡uuffff!! vaya esto si que era al puro estilo swinger.



Caminamos y más adelante en el columpio había un trío, estaba una chica recostada detenida en el columpio, mientras un chico le comía el clítoris, y ella le daba sexo oral el chico que se encontraba parada frente a ella, el chico le penetraba la boca a un ritmo estrepitoso y hasta los chasquidos podían oírse a nuestro paso.



Para ese momento de la noche ya nadie tenía máscaras y todos disfrutaban teniendo sexo y otros cómo nosotros sólo mirábamos mientras caminábamos conociendo el lugar.



Hasta el fondo encontramos alrededor de 10 camas redondas bien distribuidas, con una especie de tela de tul sobre ellas, el ambiente de esta sección también era con una luz entre roja y morada. Las camas tenían algunas sábanas vino y otras sábanas blancas. Solo 3 camas estaban ocupadas, en una había un trío H-M-H; que disfrutaban abiertamente de penetrar a la mujer por ambos lados; una pareja más en la siguiente cama en posición de misionero; y en la última una par de chicas besándose mientras un hombre sentado a la orilla de la cama sólo observaba (muy seguramente una de ellas era su pareja).

Nos detuvimos ahí justo de donde podíamos tener la mejor vista a todo el paraíso, Dan metía su mano dentro de mi panty, masajeando mis nalgas y yo lo abrazaba pasando mi mano sobre toda su espalda. Nos abrazamos comiéndonos a besos. Dan masajeaba mis nalgas mientras su mirada estaba dirigida hacia la pareja de mujeres besándose, y yo tenía la mejor vista, ya que veía como aquella mujer era atendida por dos hombres otorgándole placer al doble.

En esta zona la música de fondo era diferente, más bien era como música más tranquila de ese tipo de tambores (click >> “hang drum” que por alguna razón me hacían ponerme a vibrar una frecuencia bastante erótica, mientras veía todo aquel placer desbordándose. Te arrastré hasta la cama más cercana que casualmente también nos proporcionaba la mejor vista a las otras 3, te despojé lentamente de tu camisa mientras acariciaba todo tu cuerpo (la espalda, los brazos, tu cuello) besaba cada centímetro que tenía a mi alcance. Me senté subía a la cama y de rodillas continúe besándote, mordiendo ligeramente tus labios cuando mis manos recorrían tu cabello, y acariciaban tus orejas. Dan estrujaba mis senos por encima de mi ropa y de vez en vez apretaba mis pezones jalándolos ligeramente (sabía en verdad lo que me gustaba). No podíamos más estábamos más que calientes, después de todo ese porno en vivo que estábamos disfrutando desde hace un par de horas.

Mis manos se perdían dentro de tu bóxer, aquel prisionero que tenía rato como casa de campaña pedía a gritos que fuera liberado. Así que bajé ligeramente tu bóxer y mientras continuaba besándote empecé a masajearlo de arriba abajo con mis dos manos. Decidiste que era hora de retirar algo de mi ropa dejando mis pechos al aire libre, me sentaste en la orilla de la cama y me recostaste justo para poder quitar mis pantys. Jalaste una almohada y te arrodillaste entre mis piernas para empezar a comerme. Mi cuerpo empezaba a estremecerse con tus labios en mis labios, mi espalda se arqueaba a cada momento que tomabas entre tus labios mi clítoris y lo estirabas. Para cuando me di cuenta dos de tus dedos estaban dentro de mi, entrando y saliendo con un ritmo cadencioso. Mis piernas sobre tus hombros y mis manos sobre tu cabeza, acariciando tu cabello y disfrutando de la vista de tenerte entre mis piernas.



De pronto te paraste, te retiraste los boxers, levantaste mis piernas recargándolas en tus hombros y empezaste a rozar tu sexo sobre mis labios, hacia arriba y hacia abajo, mientras mis labios húmedos se abrían en cada movimiento. Mi sexo hambriento deseaba tenerte dentro, y cuando menos lo pensé, sentí la estocada más deliciosa y más esperada de la noche. Uuufff!!! Entrabas y salías a un ritmo despacio y después fuerte, tocando mi punto G con tu pene por dentro, era lo que había estado deseando toda la noche. Cuando dejaste de bombear duro, me pediste que me volteara y me pusiera en cuatro a la orilla de la cama, a lo que no me pude negar, ya que sabías que era una de mis posiciones favoritas, ¡oh Di´s! sentí tu pene sobre mis nalgas como acariciabas primero una y luego la otra, de pronto sentí una nalgada que resonó en toda la habitación, pero sabías que eso me prendía más. Sentí como tu sexo se abría paso dentro de mi por detrás, y al poco tiempo estaba yo boca abajo pidiéndome que me dieras ¡más duro!, ¡más fuerte!. Una de tus manos se colaba debajo de mí, y acariciaba mi clítoris, estaba a punto de estallar de placer, mi cuerpo se estremecía, y mi boca seca no paraba de gemir. Escuchaba detrás de mi como nuestros cuerpos chocaban deliciosamente.

Mi cuerpo y mi alma tocaron el cielo, y en una oleada de orgasmos mi cuerpo se desplomó sobre la cama. Recostada en la cama, te dejaste caer a un lado mío, continuabas acariciando mi espalda, y mi mano buscaba tu pene, que seguía aún duro y más puesto que un calcetín. Me levanté y coloqué sobre ti de cabeza en posición de 69. Mi sexo sobre tu cara, y tu pene dentro de mi boca, empecé a lamerlo, chuparlo, metiéndolo y sacándolo, como si trata de exprimirlo con los labios. Recorriéndolo parte por parte, apretando con mis labios completamente cada que entraba y salía de mi boca. Sin parar disfrutaba de aquella deliciosa paleta, para este punto estábamos concentrados el uno en el otro, y muy de vez en cuando volteábamos a ver a las otras parejas lo que hacían, ese espacio en verdad estaba dispuesto para que cada pareja o parejas lo disfrutarán o utilizarán como quisieran.

Tu sexo estaba cada vez más duro así que me levanté, y me puse a ahorcajadas frente a ti, deslizando lentamente tu pene dentro de mí, cual amazona, empezaste a bombearme mientras yo hacía círculos con mis caderas disfrutando de tenerte dentro de mí. Cabalgaba a un buen ritmo sobre ti, disfruto tanto tenerte en esa posición puedo ver tu cara de placer, disfrutando de nuestros cuerpos. Me recosté sobre tu pecho para besar tus labios y acariciar tu cara, mientras continuabas entrando y saliendo a un delicioso ritmo, mi cuerpo estallaba de placer, en cada acometida. Me giraste y ahora eras tú quien estaba sobre mí, dándome duro en la posición de misionero, nuestros sexos sudorosos, continuaban unidos mientras tocábamos el cielo, en cada movimiento, y en el siguiente instante los dos llegábamos al más delicioso orgasmo, uno más de los que habíamos estado disfrutando esa larga noche. Te dejaste caer sobre mi y recostado a mi lado nos veíamos a los ojos con la más secreta complicidad de esa gran noche que habíamos disfrutado en nuestra aventura en aquél lugar, sin palabras nos dijimos mil cosas como si ambos pudiéramos saber lo que el otro estaba pensando y sintiendo, me diste un largo y húmedo beso y nos recostamos en posición de cucharita para poder asimilar todo lo que estaba aún pasando a nuestro alrededor.


Sephora