Era nuestro segundo año juntos el próximo sábado era nuestro aniversario, y había estado quebrándome la cabeza sobre qué regalarle para festejar 730 días juntos, eso era todo un record al menos para mí, era Lunes y aún no tenía ningún plan. Habíamos estado un poco distanciados el último mes, en verdad me estaba costando trabajo pensar sobre qué podría hacer para pasar un fin de semana increíble. Es cierto, como en todas las relaciones algunos días eran complicados pero la mayoría de las veces el simple hecho de estar juntos bastaba para sonreír, en algunas ocasiones podríamos pasar el día entero frente a la playa en silencio o escuchando música, no importaba, podíamos no decir nada, bastaba estar juntos, tomarnos de la mano mientras caminábamos, abrazarnos disfrutando un rato del mar, o mirarnos mientras nos comíamos a besos.
Disfrutábamos de ver algo de porno cuando llevábamos
días sin tener acción, eso de vivir en lugares un poco distantes no lo hace tan
sencillo, pero nos las ingeniábamos para mantener la llama viva. Aunque era muy
difícil que termináramos de ver la película, casi siempre actúabamos nuestro
propio guión.
Sí, de hecho mi primer opción era hacer un video porno
juntos para festejar nuestro aniversario, no era suficientemente buena la idea.
Tengo que admitir que soy adicta a las redes sociales, mi trabajo en esto de la
mercadotecnia digital no me permite alejarme mucho tiempo del Twitter o del
Facebook, es cierto él piensa que somos muy diferentes, pero yo siempre le he
convencido que ser diferentes es lo que hace más divertido estar juntos porque
siempre estamos pensando en hacer cosas nuevas que sorprendan al otro.
Esta mañana mientras repasaba algunas noticias en
Twitter volví a ver un anuncio que había estado buscando hace una semana, del Desiré
Resort un hotel sólo para adultos en la Riviera Maya que anunciaba una fiesta
swinger para parejas, ¡lotería!. Esto es lo que estaba buscando, entré a ver la
liga del evento “RED CARPET fiesta de disfraces sólo parejas swingers, código
de vestir: negro formal”.
Dan siempre había insistido en visitar un bar swinger
porque la curiosidad lo mataba, al igual que yo es vouyerista; después de todo
el simple hecho de ver nos ponía calientes; pero nunca habíamos conseguido un lugar
al cual pudiéramos asistir.
Wow!! Esto es lo que yo estaba buscando, así que
escribí para saber ¿qué costo tendría? y si era por invitación o podríamos
asistir, aunque no fuéramos huéspedes del hotel. Espere dos días, pero al fin
llegó la respuesta.
Miércoles por la mañana, abro mi correo y veo que me
confirman que he sido aceptada (o aceptados) para participar en la fiesta, ¡qué
emoción! Y lo mejor de todo es que no era necesario hospedarse en el hotel, eso
sí habría que pagar una especia de “pass day” para acceder, pero no importaba
ya estaba dispuesta a lo que fuera desde el momento que me decidí a escribir
ese correo. Así que me dispuse a realizar la transferencia sin problema, y ya
me las ingeniaría para arrastrar a Dan hasta esa fiesta, sobretodo porque
hacer que vistiera formal no iba a ser sencillo. Ese mismo día obtuve nuestro
código para entrar, vaya que era una fiesta privada y muy selecta.
Ahora venía otra de las partes complicadas, ¿de qué
íbamos a disfrazarnos?, y ¿cómo haría para que él aceptara disfrazarse?. Si le
decía seguro aceptaría, pero yo quería llevarlo hasta ahí sin darle ningún
anticipo de lo que venía.
Eureka! recordé aquél libro que había comprado hace
unos meses (de alto contenido erótico tengo que confesar) pero para ser la
versión erótica del Fantasma de la Ópera no estaba mal. DESENMASCARADO, si
recuerdo cómo me las había ingeniado para mantener a Dan interesado en mi
lectura, no es fácil olvidar aquella tarde en esa banca de piedra con vista
hacia ese hermoso mar en Tulum, mientras reposaba su cabeza en mis piernas y
unas chismosas amigas iguanas nos hacían compañía, y yo le leía en voz alta
alguno de los capítulos eróticos de aquel libro que había comprado y que si o
si, estaba dispuesta a leérselo completo. Eso era, compraría un par de
antifaces, uno de la máscara del Fantasma de la Ópera, y otra linda máscara
para mi. Ufff! Hacer que se ponga formal será un reto.
El jueves durante la cena le comenté que una amiga
cumplía años y que el sábado se festejaría con una gran fiesta de disfraces (al
parecer eso del aniversario a él ni siquiera le pasaba por la cabeza), así que
aceptó acompañarme a la fiesta de Fanny, sin preguntar mucho, tonteamos sobre
nuestro atuendo de disfraces. Le confesé que ya había decido por él, y que
había pedido por Mercado Libre una máscara del Fantasma de la Ópera, así que
sólo debía buscar un pantalón negro, una camisa blanca y un saco negro, en
lugar de capa; improvisaríamos un poco, y él estuvo de acuerdo. Preguntó sobre
mi disfraz y le dije que también vestiría de negro pero que yo había comprado
un antifaz negro con plumas y acabados de encaje que iría muy bien.
Por fin era sábado, estaba emocionada por mis compras
en línea, jajajaja tengo que confesar que Mercado Libre me saca de muchos
apuros, había llegado también mi disfraz, había decididó usar un vestidito
negro de crochet que más bien parecía vestido de playa jajajaja pero… había
comprado un atuendo más sexy para llevar debajo.
Amé ese bralette negro que ví mientras buscaba y
buscaba, era perfecto para usar debajo de mi vestido. Cierto, había que pensar
sobre cómo ocultaría tanta piel a simple vista, ya me las arreglaría.
Cómo siempre él terminó de arreglarse en 5 minutos, y
mientras se sentaba en el balcón a fumarse algo, y a esperar a que yo
terminará, yo pensaba en la gran noche que pasaríamos. Conseguí una chalina
color negro con destellos plateados, así que me enfundé en mi lencería, mi
vestido ventilado y mi chalina encima, para que no me descubriera en mi
fechoría. Afortunadamente hoy era una noche bastante fresca, así que no había
mucho que cuestionar.
Salimos de prisa, yo con las máscaras de ambos en las
manos, y él buscando sus llaves por toda la habitación, cómo siempre que se
escabullían las malditas, siempre se ocultaban cuando más las necesitábamos
jajajaja pero qué mas da, era algo a lo que ya me había acostumbrado, cuando no
olvidaba las llaves, olvidaba su cartera y no perdía la cabeza porque siempre
le he dicho que gracias a que la tiene pegada no la deja por ahí.
Se veía guapísimo con aquel traje, pocas veces le veo
vestido así, y todavía me pregunto ¿cómo fue que aceptó tan rápido mi
propuesta?, tengo que admitir que confía demasiado en mi al aceptar cada una de
mis locuras en las que siempre me sigue la corriente.
Entramos al auto y le digo que se dirija hacia la
Carretera Federal, ya que la fiesta no iba a ser en la casa de Fanny, ya que
ella había decidido festejar sus 30 años por todo lo alto. Sin refutar tomó
hacia la avenida principal y luego nos enfilamos hacia la carretera, aunque era
de noche esa enorme luna llena alumbraba majestuosamente.
Ya habíamos pasado Puerto Morelos, y ahora si empezaba
a preguntarme qué tan lejos iríamos, le dije que no desesperara, un poco más
adelante debía doblar pasando Bahía Petempich y debíamos ir hasta al final.
Mientras conducía, empezó a refunfuñar que habíamos ido muy lejos por una
simple fiesta, y le dije que se tranquilizara que no se iba a arrepentir.
Cuando vio el letrero del Desiré Riviera Maya Resort, sonrío de una forma
picarona pero trato de ocultar su sonrisa libidinosa, y fingió demencia para
continuar haciéndose el desentendido dejándose guiar.
Estacionamos el auto y le dije que debía usar su
máscara, así que nos pusimos nuestras máscaras y llegamos hasta el Lobby, aquí
dejó de preguntar. Cuando me acerqué al mostrador, entregué mi código impreso,
y me señalaron la puerta de la derecha que estaba al fondo de aquel pasillo con
luces rojizas que hacía aquél lugar muy acogedor.
Lo tomé de la mano me quité la chalina que traía
encima y casi se va de espaldas cuando me ve con aquel vestido lleno de
agujeritos que dejaba ver mi lencería sin ningún pudor, se acercó a mi, y antes
de que dijera nada, le callé la boca con un enorme beso y después le susurré al
oído: “Feliz Aniversario, no te preocupes. Ésta no es la fiesta Fanny y
seguramente aquí nadie nos conoce”. Lo tomé de la mano y lo llevé adentro.
Sus ojos no sabían a dónde voltear por fin entendió
dónde estaba. Se sentó en un sillón que encontró disponible y me jaló hacia sus
piernas, sentándome sobre él, mientras le contaba al oído mi fechoría sobre
cómo había conseguido llegar ahí. Nunca habíamos estado en un lugar así, había
alrededor de unas 25 parejas distribuidas por todo el lugar desde nuestro
sillón sólo podíamos ver a media luz (entre roja y morada): un enorme jacuzzi
con dos parejas dentro disfrutándose a besos, del otro lado parecía una minidisco
con un par de tubos al centro donde dos chicas bailaban para sus respectivas
parejas, más al fondo había una alberca circular con algunos camastros donde
algunas parejas se divertían entre sí. Había muchos sillones estratégicamente
ubicados para disfrutar cada una de las escenas, y al fondo se veían más
personas, la luz no dejaba ver claramente.
Lo mejor del mundo swinger es que puedes participar o
no en el intercambio de parejas, es el libre albedrío. Sabía que Dan no era
ese tipo de hombre que estuviera dispuesto a compartirme o a intercambiarme,
pero su lujuria era lo suficientemente alta para disfrutar viendo a otros
teniendo placer.
Y desde ahí sentados en aquel enorme sillón rojo que figuraba
unos enormes labios, Dan pasaba su mano sobre toda mi espalda, hasta bajar a
mis nalgas, y rozando mi entrepierna.
Nos besábamos mientras veíamos a las otras parejas
hacerlo también, mis manos recorrían su cabello y bajaban mis dedos por su
espalda, para cuando me di cuenta ya no traía puesto su saco y había
desabotonado su camisa hasta la mitad de su pecho. Estaba yo sentada a horcajadas
sobre él, con mis piernas abiertas a lado de cada una de sus piernas.
Abrazándolo y besándolo, subiendo bajando restregándome sobre su pantalón,
aquél lugar en verdad lo había puesto a mil, y algo estaba creciendo
fabulosamente debajo de mí. Mis manos ya habían desabrochado su pantalón,
jugueteando con su miembro por encima de sus boxers.
En verdad, nosé cómo pero cuando menos lo pensé él
estaba en bóxer y sus pantalones estaban en el suelo, sólo con su camisa blanca
puesta pero completamente abierta, restregaba mis pechos en su pecho, mis manos
jugueteaban recorriendo su piel, caliente, sudorosa, y mi boca no dejaba de
besar sus labios, recorrer su cara, y chupar los lóbulos de sus orejas, que
aunque no quisiera le daba pequeñas mordiditas que lo hacían saltar, sabía que
no era fan de las mordidas pero a mi me gustaba así que lo hacía despacio,
primero una y luego la otra. Sus manos frotaban mi espalda, recorriendo hasta
mis nalgas subiendo cada vez más mi vestido, pero en esa posición mi vestido ya
estaba casi en mi cintura, así que tenía libertad para acariciar mis piernas y
todo lo que quisiera.
De vez en cuando nos deteníamos para mirar a los otros, y en ese recorrer de nuestras miradas, descubrimos a unos metros de nosotros un sillón kamasutra con una pareja que parecía haber llegado muy temprano porque ya se encontraban desnudos en su baile de placer mutuo; sin querer nuestras miradas se encontraron, ellos voltearon a vernos haciéndonos una señal para que fuéramos a unirnos a la fiesta. Los dos negamos con la cabeza, y no pudimos evitar reír, nos habían cachado en la lujuriosa movida de estar viendo, pero no teníamos interés en participar.
Así que decidimos pararnos del sillón y continuar
curioseando en el lugar, caminábamos tomados de la mano, él con su camisa
blanca arremangada, desabrochada, sus sexys boxers negros y su máscara; nos
adentramos hacia al fondo en lo que parecía un bar donde ya se encontraban las
otras parejas. Se escuchaba de fondo (click >> Crazy de Aerosmith y dos chicas le bailaban a sus respectivas parejas
contorsionándose eróticamente. Nos sentamos en una esquina desde donde podíamos
ver todo, y claro donde había otro tubo disponible, con un poco de pena pero
animada por la copa de vino que nos habían ofrecido al llegar, sentía como la sangre
se me iba calentando poco a poco. Subí el escalón para recargarme en el tubo,
desde donde te veía, estabas recargado con los brazos abiertos de par en par, y
tus manos en el respaldo, mostrándome tu paquete inflamado de placer debajo de
tu ropa interior. Al ritmo de la música comencé a pegarme al tubo mientras
giraba agarrándome con una mano como toda una profesional, mientras tu reías, y
me comías con la mirada de arriba abajo haciéndome erizar la piel. Esa música
me invitaba a contonearme frente a ti, tu mirada y la mía se encontraban
fijamente, y de vez en cuando se perdían en aquellos otros invitados que
estaban besándose y toquetéandose al fondo.
Para cuando me di cuenta, estaba sacándome el vestido
por encima de la cabeza al ritmo de (click >> Feeling Good de Michael Bublé, wowww! Mi cuerpo estaba ardiendo y la ropa me
estorbaba para bailar al estilo más sensual de cualquier Burlesque, alguna vez
había visto eso del baile en tubo y hoy estaba recordando cada paso que cruzaba
por mi mente. Así que ahí estaba yo en mi sexy Bralette negro bailando y
rozando mis nalgas contra el tubo, mientras me acariciaba los pechos sobre la
textura del fino encaje, subiendo poco a poco hasta quedar con mis brazos sobre
la cabeza sosteniéndome del frio tubo que me hacía sentir un escalofrío al
tocar mi sudoroso y caliente cuerpo; mientras tu acariciabas tu enorme paquete
el cuál yo no dejaba de darle un vistazo. Cada vez a lo lejos parecía llenarse
aquél lugar sin embargo, pareciera que en ese momento sólo tú y yo existíamos,
nosé porque nos parecía tan excitante en aquel lugar lleno de desconocidos si
al final tu y yo teníamos nuestra propia fiesta privada, pero lo estábamos
disfrutando mucho.
Bajé de ahí, para bailar enfrente de a ti, necesitaba
contacto y te tenía demasiado lejos, así que te tomé de la mano hice que te
levantaras, y empecé a rozar nuestros al ritmo de la música, nuestros cuerpos
se entrelazaban y nuestras bocas también, me acerqué a tu oído y sin poder
evitarlo te dije… “es tu turno, ahora yo quiero ver desde aquí..” reí demasiado
porque en verdad no sabía si lo lograría, pero no habías dejado en casa nuestro
cigarro electrónico, así que ya para entonces estabas totalmente participativo
y risueño, porque a ti definitivamente esos churros te ponen en onda, por no
decir que te ponen “flojito y cooperando” jajajajaja. Así que me tumbaste sobre
el sillón y dijiste que bailarías para mi sin ningún problema, pero que de ningún
modo subirías al tubo.
Así que de pronto estabas parado de mi moviéndote al
ritmo de la música de Fifty Shades of Grey (uufff!! ni en mis mejores sueños
podría haber soñado un festejo de aniversario como éste), las notas de (click
>> Earned It de The Weekend, sonaban de fondo y tus caderas se movían
eróticamente al ritmo de la suave música contorneándote en círculos. Verte
bailar para mi, era como un hechizo, lo estaba disfrutando en serio, era
simpático ver cómo hasta hacías tus sensuales muecas y cómo parabas la
trrompita mandándo besos, mientras yo tenía una risa nerviosa cada que te
acercabas a mi empujando tu paquete hacia mí. Esto se estaba poniendo muyyyy
calienteeeee.
Tomaste mi mano, me levanté del sillón, me tomaste por
detrás abrazándome, susurraste a mi oído, vámonos de aquí, hay que buscar un
lugar más privado (yo sabía que significaba eso, pero el lugar estaba cada vez
más concurrido). Mientras caminábamos a otra área del salón pasamos cerca del
jacuzzi donde las parejas ya estaban en su propia danza erótica, mientras una
pareja estaba dándose pasión al puro estilo del perrito en el agua, la otra
pareja disfrutaba de un delicioso sexo oral, ella se encontraba sentada a la
orilla del jacuzzi con las piernas abiertas mientras él lamía completamente su
flor; mmmhh no había visto a la otra chica que estaba fuera del jacuzzi detrás
de la chica que recibía el oral, ella masajeaba los senos de la otra chica con
sus manos. Esto estaba poniéndose interesante.
No me había percatado pero, a cada ciertos metros
había vasijas de cristal muy bien distribuidas llenas de condones (de todos
colores y supongo sabores también los cuáles podías tomarlos para disfrutar de
forma segura la fiesta).
Encontramos más allá la sala: de los artilugios, había
potros del amor, columpios y otros enseres que en la vida había visto. En el
potro había dos parejas interactuando al mismo tiempo, ¡¡en verdad nosotros no
le habíamos en verdad sacado provecho a ese mueble!!. Mientras que una pareja
hombre-mujer se encontraban en plena penetración recostados en el sillón, por
un lado, la mujer aprovechaba para chupar el delicioso pene del hombre que se
encontraba parado frente a ella, mientras que el hombre recostado lamía el
clítoris de la mujer que se encontraba sentada en su cara, ¡¡uuffff!! vaya esto
si que era al puro estilo swinger.
Caminamos y más adelante en el columpio había un trío,
estaba una chica recostada detenida en el columpio, mientras un chico le comía
el clítoris, y ella le daba sexo oral el chico que se encontraba parada frente
a ella, el chico le penetraba la boca a un ritmo estrepitoso y hasta los
chasquidos podían oírse a nuestro paso.
Para ese momento de la noche ya nadie tenía máscaras y
todos disfrutaban teniendo sexo y otros cómo nosotros sólo mirábamos mientras
caminábamos conociendo el lugar.
Hasta el fondo encontramos alrededor de 10 camas
redondas bien distribuidas, con una especie de tela de tul sobre ellas, el
ambiente de esta sección también era con una luz entre roja y morada. Las camas
tenían algunas sábanas vino y otras sábanas blancas. Solo 3 camas estaban ocupadas,
en una había un trío H-M-H; que disfrutaban abiertamente de penetrar a la mujer
por ambos lados; una pareja más en la siguiente cama en posición de misionero;
y en la última una par de chicas besándose mientras un hombre sentado a la
orilla de la cama sólo observaba (muy seguramente una de ellas era su pareja).
Nos detuvimos ahí justo de donde podíamos tener la
mejor vista a todo el paraíso, Dan metía su mano dentro de mi panty,
masajeando mis nalgas y yo lo abrazaba pasando mi mano sobre toda su espalda.
Nos abrazamos comiéndonos a besos. Dan masajeaba mis nalgas mientras su mirada
estaba dirigida hacia la pareja de mujeres besándose, y yo tenía la mejor
vista, ya que veía como aquella mujer era atendida por dos hombres otorgándole
placer al doble.
En esta zona la música de fondo era diferente, más
bien era como música más tranquila de ese tipo de tambores (click >> “hang drum” que por alguna razón me hacían ponerme a vibrar una frecuencia
bastante erótica, mientras veía todo aquel placer desbordándose. Te arrastré
hasta la cama más cercana que casualmente también nos proporcionaba la mejor
vista a las otras 3, te despojé lentamente de tu camisa mientras acariciaba
todo tu cuerpo (la espalda, los brazos, tu cuello) besaba cada centímetro que
tenía a mi alcance. Me senté subía a la cama y de rodillas continúe besándote,
mordiendo ligeramente tus labios cuando mis manos recorrían tu cabello, y
acariciaban tus orejas. Dan estrujaba mis senos por encima de mi ropa y de vez
en vez apretaba mis pezones jalándolos ligeramente (sabía en verdad lo que me
gustaba). No podíamos más estábamos más que calientes, después de todo ese
porno en vivo que estábamos disfrutando desde hace un par de horas.
Mis manos se perdían dentro de tu bóxer, aquel
prisionero que tenía rato como casa de campaña pedía a gritos que fuera
liberado. Así que bajé ligeramente tu bóxer y mientras continuaba besándote
empecé a masajearlo de arriba abajo con mis dos manos. Decidiste que era hora
de retirar algo de mi ropa dejando mis pechos al aire libre, me sentaste en la
orilla de la cama y me recostaste justo para poder quitar mis pantys. Jalaste
una almohada y te arrodillaste entre mis piernas para empezar a comerme. Mi
cuerpo empezaba a estremecerse con tus labios en mis labios, mi espalda se
arqueaba a cada momento que tomabas entre tus labios mi clítoris y lo
estirabas. Para cuando me di cuenta dos de tus dedos estaban dentro de mi,
entrando y saliendo con un ritmo cadencioso. Mis piernas sobre tus hombros y
mis manos sobre tu cabeza, acariciando tu cabello y disfrutando de la vista de
tenerte entre mis piernas.
De pronto te paraste, te retiraste los boxers,
levantaste mis piernas recargándolas en tus hombros y empezaste a rozar tu sexo
sobre mis labios, hacia arriba y hacia abajo, mientras mis labios húmedos se
abrían en cada movimiento. Mi sexo hambriento deseaba tenerte dentro, y cuando
menos lo pensé, sentí la estocada más deliciosa y más esperada de la noche.
Uuufff!!! Entrabas y salías a un ritmo despacio y después fuerte, tocando mi
punto G con tu pene por dentro, era lo que había estado deseando toda la noche.
Cuando dejaste de bombear duro, me pediste que me volteara y me pusiera en
cuatro a la orilla de la cama, a lo que no me pude negar, ya que sabías que era
una de mis posiciones favoritas, ¡oh Di´s! sentí tu pene sobre mis nalgas como
acariciabas primero una y luego la otra, de pronto sentí una nalgada que resonó
en toda la habitación, pero sabías que eso me prendía más. Sentí como tu sexo
se abría paso dentro de mi por detrás, y al poco tiempo estaba yo boca abajo
pidiéndome que me dieras ¡más duro!, ¡más fuerte!. Una de tus manos se colaba
debajo de mí, y acariciaba mi clítoris, estaba a punto de estallar de placer,
mi cuerpo se estremecía, y mi boca seca no paraba de gemir. Escuchaba detrás de
mi como nuestros cuerpos chocaban deliciosamente.
Mi cuerpo y mi alma tocaron el cielo, y en una oleada
de orgasmos mi cuerpo se desplomó sobre la cama. Recostada en la cama, te
dejaste caer a un lado mío, continuabas acariciando mi espalda, y mi mano
buscaba tu pene, que seguía aún duro y más puesto que un calcetín. Me levanté y
coloqué sobre ti de cabeza en posición de 69. Mi sexo sobre tu cara, y tu pene
dentro de mi boca, empecé a lamerlo, chuparlo, metiéndolo y sacándolo, como si
trata de exprimirlo con los labios. Recorriéndolo parte por parte, apretando
con mis labios completamente cada que entraba y salía de mi boca. Sin parar
disfrutaba de aquella deliciosa paleta, para este punto estábamos concentrados
el uno en el otro, y muy de vez en cuando volteábamos a ver a las otras parejas
lo que hacían, ese espacio en verdad estaba dispuesto para que cada pareja o
parejas lo disfrutarán o utilizarán como quisieran.
Tu sexo estaba cada vez más duro así que me levanté, y
me puse a ahorcajadas frente a ti, deslizando lentamente tu pene dentro de mí,
cual amazona, empezaste a bombearme mientras yo hacía círculos con mis caderas
disfrutando de tenerte dentro de mí. Cabalgaba a un buen ritmo sobre ti,
disfruto tanto tenerte en esa posición puedo ver tu cara de placer, disfrutando
de nuestros cuerpos. Me recosté sobre tu pecho para besar tus labios y
acariciar tu cara, mientras continuabas entrando y saliendo a un delicioso
ritmo, mi cuerpo estallaba de placer, en cada acometida. Me giraste y ahora
eras tú quien estaba sobre mí, dándome duro en la posición de misionero,
nuestros sexos sudorosos, continuaban unidos mientras tocábamos el cielo, en
cada movimiento, y en el siguiente instante los dos llegábamos al más delicioso
orgasmo, uno más de los que habíamos estado disfrutando esa larga noche. Te
dejaste caer sobre mi y recostado a mi lado nos veíamos a los ojos con la más
secreta complicidad de esa gran noche que habíamos disfrutado en nuestra
aventura en aquél lugar, sin palabras nos dijimos mil cosas como si ambos
pudiéramos saber lo que el otro estaba pensando y sintiendo, me diste un largo
y húmedo beso y nos recostamos en posición de cucharita para poder asimilar
todo lo que estaba aún pasando a nuestro alrededor.
Sephora