LA MANSIÓN DE LAS CUATRO LUNAS BLANCAS

 

Una noche en la hermosa MANSIÓN DE LAS CUATRO LUNAS BLANCAS, Medea disponiéndose a dormir junto a su amado esposo.. cepilla su cabello frente al enorme espejo mientras que de reojo ve sobre su hombro como él se encuentra recostado observándola con detenimiento. Medea sabe perfectamente cuánto es amada y deseada por su maravilloso hombre quien cuida de ella con amor, dulzura y cariño, cual caballero que protege a su querida princesa. Ella a cambio le profesa un profundo amor que le demuestra de forma apasionada cada noche.. ésta vez como alguna otra noche, se dispone a tomar por sorpresa a su tierno hombre.



Medea se levanta del tocador mientras camina en silencio hasta el pie de la cama donde se encuentra Zalos desnudo recostado sobre su almohada con sus brazos detrás de la cabeza mientras se deleita con la bella figura de su esposa, quien lentamente deja caer su túnica al suelo hasta quedar vestida de estrellas, con su piel fresca y reluciente como acostumbra a dormir junto a él, como siempre se lo ha pedido.. a cambio de dormir cerca de él.. entre sus amorosos brazos cada noche.

Sin decir una palabra mientras le observa, Medea desata su cabello.. con la cinta de su pelo  y con una media sonrisa maliciosa y traviesa, sin dejar de ver los ojos de su amado empieza a deslizar suavemente la tela sobre su pie derecho, subiendo y acariciando con ella toda su pierna.. haciendo un recorrido en zig-zag hasta llegar a sus caderas.. ella sabe que aunque no dice nada, Zalos estará elucubrando en su cabeza.. ‘ahí viene nuevamente mi dulce niña, con su risa TRAVIESA y alguna ocurrencia.. pero es la única persona que me tiene a su merced, que aún con sus caprichos y berrinches no sé porque le amo tanto, sólo sé que caí bajo el hechizo de su sonrisa.. desde entonces me tiene a sus pies’.

Medea sin perder concentración sobre su ‘fechoría’ continua acariciando el cuerpo de Zalos nuevamente pero esta vez inicia desde su pie izquierdo pasando despacio la tela por dentro de sus muslos, por fuera.. haciendo círculos hasta llegar nuevamente hasta sus caderas.. mientras él siente como un escalofrío le recorre de arriba abajo, demasiado erótico para poder soportarlo.. demasiado ERÓTICO para no imaginar tantas cosas que le vienen a la cabeza sólo de ver a su esposa de esa forma tan sugerente y atrevida jugueteando con él. Pero la conoce tan bien, que aún pasado los años de estar juntos no entiende como a Medea no se le acaba la chispa de la pasión y la creatividad junto a él, le ama y disfruta que ella sea tan creativa en la cama, tan apasionada como él.

Ella continua la ‘TORTURA’ mientras desliza la suave tela sobre su bajo vientre, sin tocar su sexo.. sólo acaricia su piel con la punta subiendo en círculos hasta su pecho, Zalos sólo se deja mimar.. Medea se inclina para depositar un dulce beso sobre sus carnosos labios, mientras él intenta iniciar la batalla con su delicada lengua ella se retira y le dice..

-Espera, aún no.. éste es mi juego.. sólo déjate querer..



 Al susurrarle esto al oído, ella comienza a vendarle los ojos con la tela y sujeta también sus muñecas sobre su cabeza para tenerle completamente a su merced… nuevamente Medea le regala un tierno beso que deja caer en sus labios.. uufff!!! Zalos aún no sabe lo que le espera.. sólo escucha como ella toma algo que tenía sobre la mesa.. y nuevamente siente que ella está parada por sus pies..

De pronto Zalos siente algo FRÍO que es colocado sobre su pie derecho.. ‘será un hielo?’ seguramente piensa.. ‘aunque no es tan frío, porque no quema’.. después siente otra pieza, y otra pieza que empieza a hacer un camino sobre sus largas piernas.. hasta donde empieza su cadera.. ‘uuufff! ésto es más de lo que puedo soportar.. ésta mujer hace conmigo lo que quiere.. pero esto es lo que amo de ella.. que sea tan traviesa y apasionada.. creo que es la chispa de sus ojos, su sonrisa.. o sus besos y abrazos que son como caricias de seda..’.

No puede ver.. no tiene idea, sólo siente como sobre ambas piernas tiene una pequeña hilera de esas pequeñas rodajas frescas que llegan hasta sus caderas.. Medea continua con su tarea de forma inesperada acomoda otras tres piezas sobre su brazo izquierda, con sumo cuidado hace lo mismo con el brazo derecho… ‘uuuuffff!! ahora.. donde colocara lo siguiente??’ piensa Zalos, mientras su cuerpo es asaltado por sorpresa, sin saber que vendrá a continuación, pero es precisamente esto lo que lo excita, y ella lo sabe, se da cuenta.. nota en el cuerpo de su hombre como su juego comienza a excitarle.. ella siempre logra lo que se propone, pues conoce los gustos de su hombre.

Aprovechando que está cerca de su cara, coloca una fresca rodaja en su frente y otra sobre su barbilla con la que roza sus labios mientras le suspira al oído a su esposo..

-No debes comerle.. soy yo quien te comerá a ti.. ya alcanzaste a percibir el rico aroma.. si amor.. son FRESAS.. hoy serás mi delicioso postre! mmmhhh.. olvidé comerlas después de la cena, y estaba esperándote a ti para deleitarme con ellas..



Esta noche él se había convertido en el fino plato, donde ella tomaría su postre, esas fresas que ella enloquecía comer, uno de sus antojos favoritos.. claro! después del chocolate…

De repente Zalos siente como Medea acomoda las rodajas de fresas frescas nuevamente comenzando desde su bajo vientre, sin tocar por error su virilidad que empieza a estar más que animada.. el frescor de las suaves piezas ésta ahora cerca de su ombligo.. continúan en hilera como dibujando justamente la mitad de su anatomía, de ese bello cuerpo cual escultura griega que ella disfruta acariciar cada noche.. termina poniendo una rodaja de fresa en cada uno de sus pechos de ese vigoroso MONUMENTO, y una más cerca de su cuello.

‘Es que la tortura ha concluido?’.. piensa Zalos, ‘pues es una injusticia, sigo sin ver, sin saber que está pasando.. y ahora?’.. ella como leyendo sus pensamientos le contesta..

-Tranquilo amado mío.. que la deliciosa tortura apenas comienza.. no desesperéis.. disfruta.. abre tu mente, déjate llevar al PARAÍSO de las sensaciones..

Se escucha un ruido, donde Medea deposita el recipiente sobre la mesa de noche..

Ella se toma su tiempo se arrodilla a los pies de Zalos, y por sorpresa acerca su boca a su pie izquierdo para comer la primera rodaja de fresa.. ‘uufff! ésta es una tortura exquisita, sentir como sus labios rozan mi piel mientras va comiendo una a una cada una de las fresas’ piensa su amado marido.

Medea va robando cada una de las fresas de su pierna izquierda hasta llegar a su cadera, al mismo tiempo que roza con sus labios su tersa piel.. va depositando tiernos besos que generan un sugerente escalofrío que recorre cada centímetro del cuerpo de Zalos.

Sus LABIOS ahora están en su brazo izquierdo, devorando tiernamente su delicioso postre, mientras Zalos disfruta del aroma del cuerpo de su esposa tan cerca de él, mezclado con el dulce aroma de las fresas.. Medea juguetonamente no solo besa su tersa piel, de vez en vez, lame el delicioso jugo de las fresas hasta borrar todo rastro para dejar limpio su exuberante y fino plato. Ella hace exactamente lo mismo ahora con su brazo derecho, va dulcemente retirando cada rodaja con sus delicados labios.. dejando escapar algún suspiro en su oído.. o un erótico..

-Mmmmhhh que rico!

Para hacer más intensa la tortura a su querido esposo, quien se encuentra loco de placer.. que no hace otra cosa que estremecer su cuerpo con lentos movimientos que le hacen saber a Medea que en verdad lo está disfrutando.



Esta vez Medea retira la fresa que se encuentra sobre su frente.. para después besarle y comer la que está en su barbilla.. ésta vez le da oportunidad a Zalos de iniciar una batalla con su lengua, mientras con sus manos acaricia sus brazos aún sujetos.

-Ahora mi amor, te voy a dar la oportunidad de que disfrutes lo que viene a continuación. Sabes que me gusta leer en tus ojos, ese AMOR y esa PASIÓN que sientes por mí, me gusta disfrutar de ti. Mientras le susurra esto al oído Medea sube la tela que cubre sus ojos hasta la frente pero sin desatar sus manos.

Le deja un tierno beso en cada una de las comisuras de sus labios para regalarle una sonrisa juguetona que él le devuelve con esa cara de NIÑO travieso.

Esta vez Medea comienza a comer las fresas que aún quedan en su pierna derecha, una a una hasta llegar a sus caderas.. succionando, besando, lamiendo cada rastro o gota del jugo de fresa que hay sobre la piel de Zalos. Él se encuentra extasiado de placer.. puro placer sólo de ver cómo ella se deleita con su juego, con sus besos, con su cuerpo. Sabe que a ella le gusta mirarle a los ojos, mientras le tortura lentamente, le fascina ver su rostro lleno de placer.

Ella sube hasta su cuello para comer las rodajas de fresa, ahora retirando cada una de su fuerte y viril pecho, bajando despacio comiendo con SENSUALIDAD a la vista de su amado a quien no deja de verle, pues quiere saber que él lo está disfrutando tanto como ella. Así continua retirando cada una de las fresas hasta llegar a su ombligo, hasta su bajo vientre, mientras nota como él está totalmente excitado pues ella está por retirar las últimas piezas que se encuentran alrededor de su sexo. ‘Uuufff! es que lo mejor aún está por venir sin duda, pero me está matando con este DELICIOSA tortura, que me torture así todos los días jajaja’ piensa Zalos, mientras le regala una sonrisa traviesa a Medea.

No puede evitarlo está demasiado cerca para no saber que su amor está LOCO DE PLACER a la espera de ser devorado tiernamente por la boca de dulce mujer, y sin pensarlo sabiendo que él lo disfruta ampliamente.. ella comienza a saborear su ya excitada virilidad, como una pequeña niña que se deleita con una deliciosa paleta, mientras él a su merced disfruta del fuego de sus besos en su paraíso del placer.



Medea sube a robarle un tierno BESO a su amor, él le corresponde con un largo y apasionado beso de sus labios carnosos, mientras levanta sus brazos para atraparla a ella con sus manos aún atadas pasándolas detrás de su espalda y aprisionarla junto a su pecho.. lentamente desata los suaves nudos que hizo sobre el listón, que no es que no hubiera podido deshacerse antes, pero es que él disfruta de sus apasionados juegos dejándose querer. Es ahora él quien avanza en este erótico y cariñoso encuentro, pues empieza a acariciar la espalda de su amada, mimándola con la yema de sus dedos, recorriendo de arriba abajo.. delineando su columna vertebral hasta hacerla estremecer.

Él no lo puede evitar ha sido torturado lo suficiente que lo único que desea es SENTIR el cuerpo de su amada esposa, así que se sienta sobre la cama mientras la toma de la cintura para levantarla frente a él y sentarla lentamente en su sensible y excitado cuerpo desbordante de placer. La seduce con sus tiernas caricias, la abraza, llenándola de besos mientras la toma entre sus fuertes brazos para hacerle el AMOR de la forma más amorosa y apasionada, en esa clara noche de LUNA LLENA… llenándola de placer hasta el amanecer…



El resto corre a cargo de tu imaginación…


Sephora